Los dias sin ti
Los días sin ti.
Hoy nuevamente había tenido una discusión con mi esposa, ni recuerdo el porqué, pero una necia conversación que termino en gritos, salí de un portazo y me fui a trabajar, mientras ella rezongaba aun a la distancia.
Hace casi una década que trabajo en un asilo de gente olvidada, me dedico a la mantención del lugar, plomería, electricidad o cualquier falla que se presente en el recinto y necesite ser resuelta, por mi desempeño en el lugar el contacto con los pacientes es casi nulo, aunque hay ciertas personas que es imposible no prestarles atención.
Había un anciano muy extraño, que siempre sujetaba un libro entre sus manos y se quedaba horas mirando por la ventana hacia la entrada principal del recinto, como si día a día, esperara algo, este hombre, cuyo nombre no recuerdo sufría de alzheimer, su rutina era levantarse, ofrecerte leer aquel libro, si nadie lo aceptaba, se sentaba en la ventana, a las horas, lo abría, lo leía por completo, con una calma envidiable, generalmente terminaba al ocaso, y luego se tendía en su cama, como esperando un nuevo día.
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El hombre que un dia creyó en el amor
Hace mucho tiempo que no me desvelaba, y hace mucho tiempo que tampoco escribía, y bastante tiempo que tampoco me enamoraba. Cuando las cosas pasan, al parecer no vienen solas, es bueno darse cuanta de lo vulnerables que somos las personas bajo ciertos efectos volátiles de esta vida, recuerdo aquellos días cuando uno goza del control de su universo de una manera autoritaria y egoísta, aunque la verdad, no extraño todo aquello, en esta vida muchas veces somos marionetas de un sistema, de un trabajo o simplemente de nuestro corazón, es extraño, y dulcemente embriagador ser un ente dependiente de los sentimientos y subdividir el mundo de los sueños con otra persona, es intensamente interesante el planificar una vida dependiendo de aquella persona que a cautivado nuestros cinco sentidos, el proyectarse mas allá de la barrera que delimitaba nuestra alicaída y monótona vida pasada.
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La chica del café
Caminaba por la avenida, en busca de un poco de aire fresco, la verdad que estar tanto tiempo sentado frente a la computadora ya estaba atrofiando mis instintos básicos y sociales.
Cuando pasaba frente a una cafetería mire por una de sus ventanas a una chica con un rostro muy dulce que cautivo mi atención, me detuve y sin que se notara, empecé a observarla desde el otro lado de la ventana, sus gestos y su sonrisa, eran como sacados de un cuento, ella revolvía su café con una gracia peculiar, mientras en la otra mano, tenía un libro que en su tapa decía algo del destino y las circunstancias, supongo que algún libro de un psicólogo o algún esotérico, de pronto, mi instinto hace posesión de mi cuerpo y da un golpe en la ventana, ella se gira y me queda mirando, muevo mi mano y la saludo torpemente, le hago señas de que me espere un momento y me dirijo con una implacable decisión a la cafetería en donde ella estaba sentada.
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Mis Cuatro Blancas Paredes

Mis Cuatro Blancas Paredes
Cuatro blancas paredes que envuelven mi vida,
cuatro tiempos atrapados en una habitación,
cuatro pequeños palpitares de recuerdos,
cuatro extremidades fundidas en un condenado espacio,
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El sueño esmeralda

La niña de los ojos esmeralda y manto angelical.
Recuerdo aquel día, su mirada inocente,
aquel color bosque que me invitaba a adentrarme en sus ojos,
recuerdo su sonrisa como la luz que atraviesa los arboles
para dar vida a aquellos tallos que levantan sus hojas desde el suelo
Recuerdo como ayer, la dulzura de su andar, la vida en sus ojos
sus sueños y su timidez escondida bajo la coquetería de sus pecas.
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Si me dieras un día para amarte
Si me dieras un día para amarte
comenzaría mi día al abrir mis ojos, voltear al lado y verte allí,
tendida y rendida al amor
Si me dieras un día para amarte,
al despertar, te besaría como el primer día,
mis manos recorrerían tu cuerpo
buscando ese amor matinal
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El tiempo
Un día estaba cansado y me senté sobre una piedra a mitad del camino, al rato pasó trotando el tiempo y me saludó, minutos mas tarde pasó nuevamente frente a mí y volvió a saludar, así lo hizo por mas de media hora en repetidas oportunidades, hasta que me levanté de mi lugar y
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Cuando estas lejos
Me gustas cuando estas lejos, porque de esta forma mi corazón no se agita por tu presencia, me gustas también cuando no estas, porque en tu ausencia brilla mi sensatez, me gusta quererte, pero en lejanía, en donde mis sueños se rigen por un impecable libreto, me gustas, pero alejada de mi fragilidad.
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Lluvia al alma
Se desmorona la tristeza,
como agua de lluvia,
socavones de recuerdos
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