El incendio y los recuerdos



almohada1El incendio

Eran pasada las 4 de la mañana, cuando las sirenas de bomberos me despertaron, inmediatamente pude sentir un fuerte olor a humo, le dije a mi mujer que fuera a por los niños, mientras yo trataba de analizar la magnitud del incendio, a los pocos segundos se escuchó por los altavoces de la policía la orden de evacuación inmediata, el edificio estaba en llamas por tres puntos debido a un corto circuito en uno de los departamentos de más arriba.
Ya tienes a los niños le pregunté, si,  bajemos le dije, al salir un momento me devolví, miré la TV que hace poco había comprado y aun la estaba pagando a cuotas, sujeta el niño de la mano le dije a mi esposa, y me eche al hombro la televisión, haciendo malabares para no carme. Logramos llegar al piso de abajo, en donde estaba el resto de vecinos, nos atendió los servicios de emergencia, al constatar que estábamos sin daños por el humo, nos juntaron con los demás residentes, tras una barrera, ahí pude ver al resto de vecinos, el del piso 4to junto a su colección de pinturas y su mujer, el soltero del 5to piso  con un fajo de billetes en la mano (Posiblemente alcanzo a abrir su caja fuerte antes de salir), y así estaban todos los del edificio, con sus familias, y con lo poco y nada de valor que lograron rescatar, me senté un momento y frente a mí, veo al vecino del 9vo piso, un viudo que hace mas de 23 años había perdido su mujer, no hablaba mucho con sus vecinos, salvo por un cotidiano “Hola” y un “Hasta pronto” de metódica educación.
El viejo se veía tranquilo, sentado en una esquina y abrazando una vieja almohada.
Hola, como está!, veo que no alcanzó a salvar nada de valor de su departamento, lo lamento le dije.
El viejo alzó la vista, y con ojos vidriosos me dijo: Te equivocas muchacho, bajé lo más preciado que tengo en mi vida, esta almohada, y este medallón que siempre llevo conmigo colgando en mi cuello, lo abrió para mí y se podía ver una foto antigua, es mi mujer, a la cual perdí hace muchos años, esta foto, y su recuerdo es lo más preciado que pudiese existir en la vida, ella me enseñó lo que el amor realmente era, convirtió mi mundo gris, en el mas gigante de los arcoíris, no había día que no le dijera cuanto le amaba, ni había noche en cual no dejará de besarla, inclusive en aquella noche que la besé por última vez, antes que la muerte la arrebatara de mi lado.
Quede perplejo y triste con la historia de este hombre, pero no pude dejar de preguntar, ¿Y esa almohada?
Esta almohada muchachito, es su perfume, esta almohada sujetaba la cabeza de la mujer que más he amado en la tierra, esta almohada abrazó mis noches mas tristes en su ausencia, secó mis lagrimas, me permitió sentirla cuando ella no estaba, si esta almohada tiene su rostro dibujado, ese rostro que dormía mirándome con una dulzura que no he vuelto a ver, esta almohada no tenía valor, por eso la baje conmigo, porque no había dinero que pudiese remplazarla.
Fue un balde de agua fría que cayó en mi cabeza, me hizo reflexionar y maldigo el tiempo en que eché mi TV a mis hombros, dejando atrás el álbum de fotos de nuestro matrimonio, dejando atrás las fotos familiares, dejando atrás las fotos de mi madre colgadas en la pared, finalmente todo lo que más valía en esta vida, y que el dinero no podía comprar, se había quedado en el departamento, para ser devorado por las llamas, y yo junto a mi familia, y una TV que realmente no valía nada, veía como el edificio desaparecía entre las llamas.

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Acerca de Michael Priego Manicke

Cuando el amor dibuja trazos de dolor en el corazón es cuando debemos recordarnos que parte de nuestro amor debe ir a nosotros mismos.
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