Y me volví invisible



Y un día me volví invisible, cuando hablaba, y ella no respondía, y ese mismo momento, me volví mas pequeño, porque nuestro hogar, ya no era mas un hogar, sino que una casa mas grande, en donde los espacios habían aumentado, y las distancias nos hacían perdernos, inclusive en la misma habitación, y entre mi invisibilidad, y mi diminuto tamaño, logré comprender que el pasar del tiempo, que la monotonía y el descuido, habían aplastado todo aquello por lo que algún día creímos posible, y hoy ya no me escucha, ni siquiera me ve y por mas que grite, el silencio devora cualquier sonido, ella marchó, y yo al cerrar la puerta comprendí que no había sido mi culpa, ni la de ella, ambos sin saberlo nos habíamos condenado mutuamente.
Ni siquiera la perdí, ni ella me perdió a mi, Nosotros perdimos nuestra vida, los sueños quedaron colgados en la vieja pared, cubiertos de polvo.
Tome aire nuevamente, me volví a levantar y comencé a darme cuenta que la vida aun seguía. Eso si había aprendido que nada es seguro en esta vida, y que pequeños descuidos, traen consigo grandes catástrofes.

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Acerca de Michael Priego Manicke

Cuando el amor dibuja trazos de dolor en el corazón es cuando debemos recordarnos que parte de nuestro amor debe ir a nosotros mismos.
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