Erase una vez cuando desperté en medio del amor



loveCuando estuve enamorado, era un inexperto en temas del amor, vivía con una gran sonrisa que lograba encandilar a los que estaban a mi alrededor, había tanto amor en el ambiente, que parecía sacado de una película romántica de los años 20, que no todos comprendían, pero te dejaban fluir, como quien mira de reojo a aquel niño que ríe a carcajadas junto a su amigo, sin saber por qué.
No recuerdo aquel día cuando me enamoré, pero sí recuerdo perfectamente el día que todo se desvaneció, es curioso el comportamiento humano, que viviendo en el bienestar, no hay preocupaciones, no hay tiempos, solo se vive aquel momento que te tiene embriagado y envuelto en otra dimensión casi mágica. Pero si, un día desperté de todo aquello, una bofetada que me invitaba a volver a la realidad, a bajar de la nube que había creado a base de ilusiones, sueños, un poco de fantasía y una pizca de inmadurez y tantos condimentos que ya no me interesa recordar.
Desde aquel día, me convertí en una especie de atleta, veloz y raudo para huir del amor, aprendí a renunciar a la magia por la tranquilidad, por la paz, y por  muchas cosas buenas que existen en este mundo aparte del amor, me gusta estar enamorado, si, fue lindo, pero quedé con un pánico escénico cuando este se terminaba, y en esta vida que es eterno?, ¿Cuánto tiempo puede estar una pareja viviendo sobre la nube? en algún momento, cuando el amor pasional, pasa a un plan más tranquilo dentro de la relación, es en donde realmente se verán las afinidades, el soportarse, tolerarse, el ser capaz de sacar una sonrisa a tu compañero/a, el hacerlo sentir feliz, y no en una jaula, el querer compartir, sin tener que estar todo el día pegado como cual canguro a la bolsa marsupial de su madre, estar juntos, es estar compartiendo, no pegados como un siamés, necesitamos la compañía, pero también los espacios, pasamos la mayor parte de nuestra vida solos, esperando compartir con alguien, pero no queriendo tampoco ser absorbidos, hay una vida detrás de cada uno, una línea de amigos, familias, que cuando empieza a desaparecer para no tener “problemas” con nuestra pareja, no solo estamos condenando la relación, sino nos estamos matando nosotros mismos, viviendo una aislación que no debiera ser.
Uno de estos días, les hablaré del amor, pero mientras tanto, seguiré escribiendo sobre él.

Si te ha gustado, suscribete al autor 🙂

 

 



Acerca de Michael Priego Manicke

Cuando el amor dibuja trazos de dolor en el corazón es cuando debemos recordarnos que parte de nuestro amor debe ir a nosotros mismos.
Esta entrada fue publicada en Pensamientos. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario